Una de las personas que introdujo técnicas de esterilización masiva fue Josef Mengele médico alemán que durante la Segunda Guerra Mundial trabajó en el campo de concentración de Auschwitz. Durante su estancia en tal recinto fue apodado como el Ángel de la muerte.
En cooperación con otros médicos, Mengele intentó también buscar un método de esterilización masiva; muchas de las víctimas fueron mujeres a las que se les inyectaba diversas sustancias, sucumbiendo muchas de ellas o quedándose estériles en muchos otros casos.
No es para nada extraño que se licenciara en Medicina con un tesis doctoral denominada "Estudios de la fisura labial-mandibular-palatina en ciertas tribus".
Mengele se demostró particularmente duro con aquellas internas que quedaban embarazadas de los guardias. Madre e hija nacida o no-nata iban a la cámara de gas. Muchas veces en los vagones en que se traían a los condenados quedaban cadáveres de madres con sus hijos aún vivos en los vagones, y Mengele ordenaba lanzar esas criaturas directamente al horno de la lavandería para que sirvieran de combustible. Más tarde cambió de actitud, permitió a las embarazadas dar a luz y los bebes nacidos eran confiscados para ir a dar a una sala de experimentación en otro lugar del campo. En muchos casos, Mengele ordenó que a la madre parturienta se le vendase el pecho para que no amamantara a su bebé. Recopilaba datos sobre la muerte por inanición de los infantes.
Mengele explicaba a otros colegas su actitud:
- "Cuando nace un niño judío no sé qué hacer con él, no puedo dejar al bebé en libertad, pues no existen los judíos libres. No puedo permitirles que vivan en el campamento, pues no contamos con las facilidades que permitan su normal desarrollo. No sería humanitario enviarlo a los hornos sin permitir que la madre estuviera allí para presenciar su muerte. Por eso, envío juntos a la madre y a la criatura."

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